El crononauta y otros relatos

El crononauta y otros relatos de fantasmas

El Crononauta y otros relatos

El libro incluye «El crononauta» y otros relatos de fantasmas y espectros, con los que los aficionados a historias terroríficas disfrutarán y se asustarán a partes iguales.

Las historias de El Crononauta y otros relatos

El Crononauta. En la estación lunar donde, por seguridad, se ha ubicado la máquina del tiempo, Harry ha encontrado algo que no debería estar ahí. Porque cuando se trata de la manipulación temporal, los cabos sueltos no son una opción.

Harry Hataway es el crononauta que ha estado durante los diez últimos años salvaguardando la Máquina del Tiempo en una base lunar, bajo las órdenes del Gobierno Paneuropeo.

Cuando, en su último día, se dispone a regresar a la Tierra, encuentra un pedacito de plástico que parece no pertenecer a la base, que no encaja en ningún lugar, por lo que le invade una terrible sospecha: ¿alguien podría haber manipulado el tiempo sin que él se hubiera dado cuenta? Si el presente ha sido alterado, ¿han manipulado también su vida, incluso su personalidad? ¿Es Harry quien cree ser?

Solo George, la mente que controla la Máquina, tiene las respuestas. Pero también tiene motivos para no revelarlas.

Escribí este relato por mi interés en el transhumanismo. Máquinas que cada vez se parecen más a las personas, incluso replicando emociones, y personas con rasgos biónicos: desde un simple audífono hasta chips conectados al cerebro o miembros y prótesis robóticas.

Se muestran las dos visiones: un personaje encarna la visión científica, defiende la ventaja, incluso, de transmigrar la mente humana a un ordenador para superar la muerte. El otro defiende la humanista: si dejamos de ser humanos, perderemos nuestra identidad.

No soy muy fan de los viajes en el tiempo en general, pero me apetecía tener un relato de este tipo.

Estaba leyendo sobre las leyes de la robótica de Asimov. Las asocié con la teoría que dice que cualquier civilización llega a un momento tal de desarrollo que se autodestruye. Mira la diapo:

Y pensé: ¿qué pasaría si uno de esos robots que no pueden, por omisión, permitir que el ser humano sufra daños, se entera de esta teoría? De ahí surge la historia.

La primera versión era más larga y lineal. Cuando la terminé, pensé que un relato de viajes en el tiempo debía tener flashbacks y flashforwards, así que lo reescribí empezando por el final.

Lo que me da miedo es que la ciencia va por este camino, el que genera el conflicto del relato. Y parece imparable.

Como autor, este cuento me ha enseñado la importancia que tiene para conocer la historia completa, aunque no se cuente toda. Tiene también una nota de humor, que me recuerda que no debo tomarme a mí mismo demasiado en serio (cosa también terrorífica).

Superhéroes. Sergio tiene siete años. Acompañado de su mamá, Peter Parker y un amigo poco común, decidirá transformarse  en un superhéroe para derrotar al violento villano que convive con ellos en casa.

Sergio acaba de cumplir siete años. Entre otros regalos, recibe una caja de cómics antiguos de su abuelo. Ahí descubrirá a los superhéroes y también a los villanos.

Porque los papás de sus amigos parecen héroes, pero no el suyo. El suyo es el villano violento que siembra el terror en casa.

Sergio tiene un amigo invisible con quien creará un mundo interior donde se refugiará cuando sienta miedo. Con ayuda de su amigo invisible deberá transformarse en el héroe que debe ser para vencer a su malvado padre.

En este relato, la violencia doméstica está de fondo. En 2015, doce menores quedaron huérfanos víctimas de la violencia de género. Unas víctimas invisibles.

El relato cuenta cómo, gracias a los cómics primero, y a los libros después, el niño protagonista se siente con el valor de enfrentarse al problema.

Es mi forma de visibilizar a esas víctimas, los menores cuyas vidas quedan truncadas demasiado pronto por el problema social de la violencia en casa.

También es el que me hizo decidir que la esperanza debía estar rondando los cuatro relatos del libro. Porque la primera versión tenía un final a lo Stephen King en el que nadie, ni Sergio, tenía un final feliz. No me pareció correcto, así que lo cambié por el que finalmente está publicado, para mostrar que siempre hay una luz al final de túnel.

La violencia doméstica, en general, y el daño que se genera en las víctimas.

Como no quería una historia con detalles morbosos, decidí que el punto de vista debía ser externo, y escogí el del amigo invisible, el fantasma que acompaña a Sergio durante los dos años que narra la historia.

De Sergio aprendí lo que me dijo: a Peter Parker le atacó un monstruo y se convirtió en Spiderman. Ahora un monstruo me está atacando a mí, por lo que me convertiré en héroe para vencerlo.

Los fantasmas del Faro. Desde su construcción, el Faro del Caballo, en la costa cántabra de Santoña, ha sido testigo mudo de dolorosas historias familiares y, quizá, de un asesinato oculto entre decenas de espectros.

Un anciano moribundo en un hospital. Su hija, embarazada, a quien su marido acaba de dejar. Una noticia en televisión: los restos del cadáver de un hombre han sido encontrados a los pies del Faro del Caballo, en la costa cántabra de Santoña.

Se especula con la posibilidad de que sea el penúltimo farero, desaparecido a principios de los noventa. También se sospecha que podría haber sido asesinado por su sucesor, el anciano moribundo.

Un periodista entrevistará al anciano, que, a punto de morir, rememorará lo sucedido. Pero el periodista dudará de la veracidad de su relato.

Del paso del tiempo, de si es mejor remover el pasado o dejarlo tranquilo.

También de las dificultades para la conciliación. Aunque por cuestión de espacio queda como un tema secundario.

Me gustan los faros y quería tener un relato ambientado en uno.

Lo escribí para un concurso en el que no fue seleccionado. Luego se revisó para incluirlo en el libro.

Es el que más documentación requirió. Personas que conocen Santoña (y no me conocen a mí) me han dicho que está bien documentado. Supongo que tendrá sus errores, pero al menos (quiero creer) no hay ninguna barbaridad. El faro existe, está en un entorno excepcional y su historia es la que contamos en el relato.

¿Imaginas estar en una playa solitaria, a las tres de la mañana, rodeado de sesenta espectros?

Walpurgis. Un anciano moribundo rememora la noche que pasó en una casa encantada con su gran amor de juventud, una locutora de radio a quien nunca pudo olvidar y cuyo amor lo transformó para siempre.

Cuando una locutora de radio va a jubilarse, un anciano moribundo (sí, otro) deberá decidir si contacta con ella o no en lo que sería la despedida final.

Porque ella fue su gran amor de juventud, por la que cometió la locura de acompañarla durante una noche en una casa encantada, a mediados de los noventa.

Trata del paso del tiempo, de los momentos que hacen que la vida merezca la pena.

Y de cómo esos momentos pasan.

No recuerdo cómo descubrí la festividad de Walpurgis, como un Halloween europeo.

Además está ubicado en Valencia. Nombro lugares que seguro que si viviste esta época vas a recordar.

También es mi homenaje a esos programas en los que algunos se encierran en un edificio encantado durante una noche a pasarlas canutas.

Ha sido un poco terapéutico. Planteo preguntas que yo mismo me hago y para las que no tengo respuesta.

¿Y si la persona que ha sido el amor de tu vida no te recuerda?, ¿si no significas nada para ella?, ¿querrías saberlo?

Esto, y los aparecidos de la casa.

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